HISTORIA • LECCIONES • OBRAS

Historia

  • Era Preislámica

El día de Ashura fue significativo incluso antes del islam. Los Ambiya (alayhimus salam, la paz sea con ellos) observaban ayuno en este día. Durante la época de la ignorancia (Yahiliyah), los Qureish cambiaban el Ghilaf (velo) de la Kabah el día de Ashura y también ayunaban en esta fecha.

Era costumbre de Rasulul’lah ﷺ participar junto con los Qureish en aquellos actos que no fueran paganos ni idólatras, como su participación en la reconstrucción de la Kaba por los líderes de los Qureysh. Por ello, Rasulul’lah ﷺ, antes de la Nubuwah (Profecía), también observaba el ayuno de Ashura.

  • Musa (alayhis salam)

Después de emigrar a Medina Munawarah, Rasulul’lah ﷺ continuó con esta noble práctica (es decir, ayunar el día de Ashura) e instruyó a los Sahabah (radiyal’lahu anhum, que Al’lah esté complacido con ellos) a que también ayunaran en este día, ya que en ese momento era obligatorio.

Sin embargo, observó que los judíos de Medina también ayunaban en esta fecha. Cuando Rasulul’lah ﷺ les preguntó la razón de su ayuno, ellos explicaron que ese fue el día en que Al’lah Ta‘ala, el Altísimo destruyó al Faraón y a su ejército, y salvó a Musa, Moises (alayhis salam) y a su pueblo, Banu Israil, de su tiranía y opresión.

Por consiguiente, Musa (alayhis salam) observó ayuno en este día en agradecimiento a Al’lah Ta‘ala. Entonces Nabí ﷺ les dijo:

“Somos más dignos de seguir a Musa que ustedes”.

[Sahih Muslim]
  • Nuh (alayhis salam)

En otra narración se menciona que los judíos también explicaron a Rasulul’lah ﷺ que ese fue el día en que el arca de Nuh, Noe (alayhis salam) se asentó sobre el monte Yudi. Por lo tanto, Nuh (alayhis salam) ayunó en este día en gratitud a Al’lah Ta‘ala. [Musnad Ahmad]

  • Los Niños

Los Sahabah (radiyal’lahu anhum) observaban el ayuno de Ashura y también alentaban a sus hijos a ayunar. Solían hacer juguetes de lana para ellos y, cuando alguno sentía hambre durante el ayuno y lloraba pidiendo comida, les entregaban esos juguetes para entretenerlos hasta la llegada del Iftar, momento de romper el ayuno. [Sahih Bujari]

  • Recomendado y Virtuoso

Posteriormente, cuando el ayuno de Ramadán se hizo obligatorio, la obligatoriedad del ayuno de Ashura fue derogada. Sin embargo, continuó siendo una práctica recomendada y virtuosa, como se mencionará más adelante.

  • Dos días de Ayuno

Los Sahabah (radiyal’lahu anhum) le mencionaron a Rasulul’lah ﷺ, en el año anterior a su partida de este mundo:

“¡Oh, Mensajero de Al’lah! Este (día de Ashura) es un día al que los judíos y los cristianos tienen en gran estima…”.

Entonces Nabí ﷺ respondió:

“El próximo año ayunaremos el día 9 también, insha Al’lah”.

[Sahih Muslim]

Pero Rasulul’lah ﷺ falleció antes de que llegara el siguiente Ashura. [Sahih Muslim]

Nuestro Profeta ﷺ también dijo:

“Observen el ayuno de Ashura y diferénciense de los judíos ayunando un día más, antes o después” (es decir, el 9 y 10, o el 10 y 11 de Muharram).

[Musnad Ahmad]

Lecciones

  • Gratitud

Como se explicó anteriormente, la razón por la que los Nabí Musa y Nuh (alayhimas salam) ayunaro en este día era para expresar su gratitud a Al’lah Ta‘ala. Cuando un creyente alcanza algún logro, no se jacta de ello ni se atribuye el mérito a sí mismo. Más bien, reconoce que se trata de un favor de Al’lah Ta‘ala y, por lo tanto, aumenta su gratitud y lealtad hacia Él. Este fue el ejemplo de todos los Ambiya (alayhimus salam).

Un claro ejemplo de ello en la vida de Rasulul’lah ﷺ fue la humildad que demostró con ocasión de la conquista de la Meca Mukarramah.

  • Adiestrar a nuestros hijos en las buenas acciones

El Imam Nawawi (rahimahul’lah, la Misericordia de Al’lah sea con él) comenta acerca del hadiz relacionado con los Sahabah (radiyal’lahu anhum), quienes alentaban a sus hijos a observar el ayuno de Ashura:

“Este hadiz explica la importancia de adiestrar a los niños en las acciones virtuosas y acostumbrarlos a realizar la Ibadah”.

[Sharhun Nawawi-1/360]

Una madre que desea destetar a su hijo no le presenta una dieta compuesta al cien por ciento por alimentos sólidos de un día para otro. Ella comprende que el sistema digestivo del niño no podrá afrontar un cambio tan repentino y drástico y, por ello, realiza pequeños ajustes graduales en su alimentación.

Del mismo modo, cuando un niño alcanza la edad de la pubertad, ya le resulta obligatorio realizar los cinco Salah diarios, ayunar durante el mes de Ramadán y cumplir con las demás obligaciones religiosas. Si estas formas de Ibadah  y adoraciones obligatorias se le introducen de manera repentina, puede resultarle difícil adaptarse a un cambio tan brusco.

Por esta razón, los Sahabah (radiyal’lahu anhum) comenzaban a entrenar a sus hijos en la práctica de la Ibadah mucho antes de que alcanzaran la pubertad. De este modo, se aseguraban de que sus hijos no solo se acostumbraran a todas las formas de adoración, sino que estas llegaran a convertirse en una segunda naturaleza para ellos.

Rasulul’lah ﷺ también nos enseñó a educar a nuestros hijos de esta manera. Nos instruyó a ordenarles que ofrezcan el Salah a partir de los siete años y a disciplinarlos por descuidarlo cuando alcancen los diez años, enfatizando así la importancia de brindarles una formación adecuada desde una edad temprana.

  • Mantener Nuestra Identidad

Rasulul’lah ﷺ dijo:

“Diferénciense de los judíos ayunando un día antes o un día después”.

Es evidente que los Sahabah (radiyal’lahu anhum) no observaban el ayuno de Ashura con la intención de imitar a los judíos. Simplemente coincidió que ellos también ayunaban en ese día. Sin embargo, dado que esta semejanza involuntaria podía evitarse añadiendo un día de ayuno junto con el décimo de Muharram, Rasulul’lah ﷺ nos instruyó a hacerlo.

De esta manera, enfatizó una importante enseñanza: mantener firmemente la identidad islámica en todo momento, abstenerse completamente de imitar a los Kuffar (incrédulos) y evitar, en la medida de lo posible, cualquier semejanza con ellos.

Si el simple hecho de coincidir con los judíos en un aspecto relacionado con el ayuno —que es una Ibadah— fue algo que desagradó a Rasulul’lah ﷺ, entonces puede imaginarse cuánto más le desagradaría que su umma imitara a los incrédulos en su cultura, su vestimenta y otros aspectos de sus vidas.

La imitación de las costumbres y prácticas de los Kuffar, conocida como Tashabbuh, está prohibida en el islam, ya que refleja una identificación con sus caminos y su cultura, en oposición al camino Mubarak de Rasulul’lah ﷺ.

La desaprobación de esta práctica es tan severa que Rasulul’lah ﷺ declaró:

“Quien imita a un pueblo será considerado como uno de ellos”.

[Sunan Abu Dawud]

Nadie elige parecerse a quien considera su enemigo. Más bien, las personas tienden a asemejarse a aquellos a quienes aman. Por ello, un verdadero seguidor de Rasulul’lah ﷺ anhelará parecerse a él e imitarlo. Se sentirá honrado de identificarse con Rasulul’lah ﷺ y no con quienes son enemigos de Rasulul’lah ﷺ, de los musulmanes y del islam.

Obras

  • Ayunar

La acción más importante en el día de Ashura es observar dos ayunos (el 9 y 10, o el 10 y 11 de Muharram). Abdul’lah Ibn Abbas (radiyal’lahu anhuma) relata:

“No vi a Rasulul’lah ﷺ procurar con más interés el ayuno de ningún día virtuoso que el del día de Ashura”.

[Sahih Bujari]

Se le preguntó al Mensajero de Al’lah ﷺ acerca de la virtud del ayuno del día de Ashura, y respondió:  

“Espero que Al’lah expíe por medio de él los pecados del año anterior”.

[Sahih Muslim]

Nota: Con respecto al ayuno de Ashura, existen tres opciones:

  1. La primera y más virtuosa es ayunar tres días: el 9, 10 y 11 de Muharram. Esta es la opinión de Hafiz Ibn Hayar Asqalani y Al’lama Kashmeri (rahimahul’lah). [Fathul Bari 4/246; Amali Ala Tirmidi 1/355]
  2. La segunda opción es ayunar dos días: el 9 y 10, o el 10 y 11 de Muharram. Esta es la opinión de la mayoría de los ulemas.
  3. La tercera y menos virtuosa opción es ayunar únicamente el día de Ashura, es decir, el 10 de Muharram.

Sin embargo, cabe señalar que algunos ulemas, como Al’lama Ibn Abidin Shami (rahimahul’lah), sostienen la opinión de que ayunar exclusivamente el día de Ashura es Makruh (desaconsejable). [Raddul Muhtar 2/91]

Aunque diferenciarse de los judíos fue la razón inicial mencionada por Rasulul’lah ﷺ para ordenar el ayuno de un día adicional junto con el décimo de Muharram —ya que ellos ayunaban únicamente el décimo—, una vez que esta práctica quedó establecida como sunna y se convirtió en una tradición continua de la umma, su estatus no cambia. Esto es independiente de si los judíos continúan ayunando ese día o no.

Existen numerosos ejemplos en los que a los Sahabah (radiyal’lahu anhum) se les ordenó realizar una determinada acción por una razón específica. Sin embargo, aunque esas razones ya no existan en la actualidad, una vez que dichas acciones se establecen como prácticas de la sharía, continúan siendo sunna hasta el Día del Quiyamah.

Uno de estos ejemplos es el Ramal (caminar con paso ligero o trotando) durante el Tawaf de la Umrah. Esta práctica fue prescrita inicialmente para demostrar la fortaleza física de los musulmanes que habían llegado desde Medina Munawarah durante la Umra al-Qada. A pesar de que esa razón ya no existe, el Ramal continúa practicándose como una sunna durante el Tawaf.

De manera similar ocurre con el Gusl del día de Yumuah. Aunque la razón inicial (evitar el mal olor corporal) ya no persiste, el acto de realizar el Gusl continúa siendo una práctica sunna para ese día.

Zeyd bin Aslam (radiyal’lahu anhu) transmite de su padre, quien relata: “Una vez escuché a Umar (radiyal’lahu anhu) decir:

‘¿Por qué seguimos realizando el Ramal cuando Al’lah Ta‘ala ha fortalecido el islam y ha desterrado la incredulidad y a sus seguidores?’”

Luego, el propio Umar (radiyal’lahu anhu) explicó la razón para mantener esta práctica:

“¡Por Al’lah! Nunca abandonaremos una práctica que realizábamos durante la era bendita de Rasulul’lah ﷺ”.

[Sunan Ibn Mayah]

Debe tenerse en cuenta que, en ocasiones, la sunna se establece mediante las palabras, acciones y aprobaciones de Rasulul’lah ﷺ. En otras ocasiones, se establece a través del Tawaruz y el Ta‘amul de la umma; es decir, una práctica existente durante la bendita época de los Sahabah (radiyal’lahu anhum) que ha continuado de generación en generación dentro de la umma hasta nuestros días.

Cuando analizamos la cuestión de ayunar dos días en relación con Ashura, observamos que esta práctica concuerda plenamente con el Ta‘amul continuo de la umma a lo largo de los siglos.

Por lo tanto, incluso si los judíos de la actualidad no ayunan en el día de Ashura, la sunna de Rasulul’lah ﷺ de ayunar los días 9 y 10, o 10 y 11 de Muharram, permanece inalterable. Precisamente por esta razón —es decir, por apartarse de la práctica establecida de la sunna— algunos Fuqaha han declarado que ayunar únicamente el día de Ashura es Makruh (desaconsejable).

  • Tawbah

El Mensajero de Al’lah ﷺ dijo:

“En el (mes de Muharram) hay un día en el que Al’lah Ta‘ala aceptó el arrepentimiento de una umma (del pasado), y en el que aceptará el arrepentimiento de otros (también)”.

[Sunan Tirmidi]

Hafiz Ibn Rayab al-Hambali (rahimahul’lah) ha citado numerosas declaraciones que respaldan que el día mencionado en este hadiz es el 10 de Muharram (Ashura). Posteriormente comenta:

“La afirmación de Nabí ﷺ: ‘Al’lah perdonará a otros en ese día’ constituye un estímulo para que las personas hagan Tawbah (arrepentimiento sincero de sus pecados) en el día de Ashura”.

Asimismo, esta noble promesa brinda esperanza de que Al’lah Ta‘ala aceptará la Tawbah de quienes se arrepientan sinceramente de sus pecados en ese día, tal como perdonó a una umma anterior. [Lataiful Ma‘arif, pág. 113]

  • Ser Generoso

Además de la virtud de ayunar en este bendito día de Ashura, Nuestro Profeta ﷺ también nos alentó a ser generosos con nuestra familia y nuestros dependientes, gastando en ellos de acuerdo con nuestras posibilidades.

El Mensajero de Al’lah ﷺ dijo:

“Quien sea generoso con su familia el día de Ashura, Al’lah Ta‘ala será generoso con él durante el resto del año”.

[Shuabul Iman]

Este hadiz nos ofrece una hermosa orientación, especialmente en tiempos de dificultades económicas. La generosidad puede manifestarse de muchas maneras, ya sea mediante regalos, la preparación de comidas especiales u otras formas de atención y generosidad. Y no debe limitarse únicamente a la comida, como suele pensarse erróneamente.

En Radd al-Muhtar se menciona que es más meritorio mostrar generosidad —dar regalos, preparar platos exquisitos, entre otros— con la familia en el día de Ashura que en cualquier otro día del año. [Hashiya ibn Abidin, Rad al-Muhtar: 6/430]

Asimismo, la generosidad no tiene por qué restringirse al aspecto económico. También podemos ser generosos con nuestro tiempo y nuestra atención. Por ejemplo, cuando nuestros hijos se acercan para contarnos algo mientras estamos ocupados, detenernos a escucharlos puede significar mucho para ellos. De esta manera, estaremos ofreciendo tanto nuestro tiempo como nuestra bondad.

El grado de esta generosidad dependerá de las posibilidades de cada persona, pues no se ha establecido un límite mínimo ni máximo. Cada uno debe gastar dentro de sus capacidades, aunque sea poco.

Así, una persona puede comprar un traje para su esposa o un anillo de diamantes, mientras que otra puede organizar un paseo o una comida familiar. Todo dependerá de las circunstancias y posibilidades de cada uno.

Si alguien desea obsequiar un regalo, es preferible hacerlo el día 10 de Muharram. Sin embargo, si el esposo o tutor no puede salir ese día, puede comprarlo con anticipación y entregarlo a su familia el día de Ashura.

No obstante, debe tenerse cuidado de evitar el despilfarro y de no imitar las costumbres ajenas al islam en la manera de hacer regalos o celebrar ocasiones especiales.

Uno de los narradores de este hadiz, el gran muhaddiz y faqih Sufyan Ibn Uyeynah (rahimahul’lah), dijo:

“He practicado esto durante cincuenta o sesenta años y siempre he percibido sus beneficios”.

[Lataiful Ma’arif pag. 113]

Nota:

Debe recordarse que estas obras —como ayunar y ser generoso con la familia— no son Fard (obligatorias). Por lo tanto, quien no las realice, o no tenga la posibilidad de practicarlas, no incurre en pecado ni será cuestionado por ello el Día del Quiyamah.

Asimismo, no debe menospreciarse a quien no las ponga en práctica. Sin embargo, debemos esforzarnos por realizar estas acciones meritorias, pues son medios para alcanzar el amor y la cercanía de Al’lah Ta‘ala y de Su Profeta ﷺ.