Muharram: El primer mes del calendario islámico
Muharram es el primer mes del calendario islámico y uno de los cuatro meses sagrados (Ash-hur al-Hurum) mencionados en el Noble Corán. Asimismo, es el mes que contiene el virtuoso día de Ashura (10 de Muharram), unos de los días más importantes y bendecidos del calendario islámico.
El honor y la santidad de Muharram también pueden apreciarse en algunas interpretaciones transmitidas de los piadosos predecesores respecto a la aleya:
«¡Por la aurora!»
[Surah Al-Fayr, aleya 1]
Segun Imam Qatadah (rahimahul’lah) la aurora por la que Al’lah Ta’ala jura en esta aleya se refiere a la primera mañana del mes de Muharram, ya que no se trata solamente del amanecer de un día, sino del comienzo de un nuevo año. [Lata’if al-Ma‘arif, pág. 80]
Muharram: el mes de Al’lah Ta’ala
De todos los meses del calendario islámico, únicamente Muharram es mencionado en los hadices como el «Mes de Al’lah Ta’ala».
Abu Dhar (radiyal’lahu anhu) transmite:
«En una ocasión le pregunté al Mensajero de Al’lah ﷺ: “¿Qué parte de la noche es la mejor y qué mes es el más virtuoso?”. Rasulul’lah ﷺ respondió:
“La mejor parte de la noche es su parte intermedia, y el mes más virtuoso (después de Ramadán) es el mes de Al’lah Ta’ala que llamáis Muharram”».
[Musnad Ahmad: 21477]
Los Muhaddizin explican que Muharram se atribuye a Al’lah Ta’ala para resaltar la grandeza de este mes y las inmensas virtudes que contiene.
Hafiz Ibn Rayab (rahimahul’lah) menciona:
«Tal atribución, Al’lah solamente la concede a la élite de Su creación, como la atribución de los Profetas a Sí mismo como Sus siervos y la atribución de la Ka‘bah hacia Él (la Casa de Al’lah)». [Lata’if al-Makarif, pág. 34]
El nombre preislámico de Muharram
Al’lamah as-Suyuti (rahimahul’lah) explica que el mes de Muharram era conocido como Safar al-Awal durante la época de la Yahiliyah (ignorancia). Tras la llegada del Islam, Al’lah Ta’ala cambió el nombre de este mes a Muharram, mientras que los demás meses conservaron sus nombres anteriores. Por esta razón también se le atribuye especialmente como el mes de Al’lah Ta’ala. [Ad-Dibayy li as-Suyuti, 3/252]
Culminar y comenzar el año con adoración
El Mensajero de Al’lah ﷺ dijo:
«El año tiene doce meses, de los cuales cuatro son sagrados: tres consecutivos, Dhul Qa‘dah, Dhul Hiyyah y Muharram, y Rayab…»
[Sahih Bujari: 4662]
Hasan Al-Basri (rahimahul’lah) dijo:
«Al’lah culminó el año con un mes sagrado (Dhul Hiyyah) y también lo inició con un mes sagrado (Muharram). Ante los ojos de Al’lah, después del mes de Ramadán no hay ningún mes más grande que el mes de Muharram». [Lata’if al-Ma’arif pág. 34]
Hafiz Ibn Hayar (rahimahul’lah) dice:
«Dos de los meses sagrados marcan el final y el comienzo del año islámico. Por lo tanto, quien ayuna en Dhul Hiyyah y en Muharram habrá terminado y comenzado el año en adoración. Así, se espera que todo su año sea registrado como adoración, pues quien inicia una acción con adoración y la concluye con adoración será considerado como alguien que permaneció en adoración durante todo el período intermedio». [Fath al-Bari: 4/251]
El mejor mes para ayunar después de Ramadán
El Mensajero de Al’lah ﷺ dijo:
«El mejor ayuno después de Ramadán es el ayuno del mes de Al’lah (Muharram)».
[Sahih Muslim: 1163]
Hafiz Ibn Rayab menciona que este hadiz deja claro que los ayunos voluntarios más virtuosos después de Ramadán son los de Muharram. Asimismo, dado que Al’lah se atribuyó el ayuno a Sí mismo entre todos los actos de adoración —diciendo: «Es Mío y Yo personalmente daré la recompensa por él»—, era apropiado que este mes, que también se atribuye a Al’lah, fuese distinguido con esta forma particular de adoración. [Lata’if al-Ma’arif pág. 35]
La virtud de los primeros diez días de Muharram
Los primeros diez días de Muharram poseen una virtud especial, superior a la del resto del mes, tal como ocurre con los primeros diez días de Dhul Hiyyah respecto al resto de ese mes, y con los últimos diez días de Ramadán respecto al resto de Ramadán.
Abu Usman An-Nahdi (rahimahul’lah) menciona que había diez días en tres meses a los que los Sahabah (radiyal’lahu anhum) otorgaban gran honor y respeto, dedicándose intensamente a la Ibadah (adoración) durante esos períodos: los últimos diez días de Ramadán, los primeros diez días de Dhul Hiyyah y los primeros diez días de Muharram. [Lata’if al-Ma’arif, págs. 79-80]
Dua para recitar al inicio de un mes o de un año islámico
Abdullah ibn Hisham (radiyal’lahu anhu) narra que los Sahabah (radiyal’lahu anhum) aprendían la siguiente súplica con la misma dedicación con la que aprendían el Corán, para recitarla al inicio de un nuevo mes o de un nuevo año islámico:
اَللّٰهُمَّ أَدْخِلْهُ عَلَيْنَا بِالْأَمْنِ وَالْإِيْمَانِ، وَالسَّلَامَةِ وَالْإِسْلَامِ، وَرِضْوَانٍ مِنَ الرَّحْمٰنِ، وَجِوَارٍ مِنَ الشَّيْطَانِ
«¡Oh, Al’lah!, haz que este mes (o año) llegue a nosotros con paz y fe, con bienestar y sumisión al Islam, con la complacencia del Misericordioso y con protección contra Shaytán».
[Al-Muyam al-Awsat de At-Tabarani: 6237]

