Lamentablemente, se ha vuelto común ver a muchos hermanos expresar una profunda admiración por celebridades reconocidas a nivel mundial. Como musulmanes, debemos reflexionar seriamente sobre esta tendencia, ya que no es apropiado ensalzar ni reverenciar a quienes han rechazado a Al’lah Ta’ala, independientemente de la fama, el éxito o el reconocimiento que hayan alcanzado en este mundo. El respeto, la admiración y la veneración deben reservarse para aquellos que son obedientes a Al’lah Ta’ala y representan los valores del Islam.

En algunas ocasiones, Al’lah Ta’ala concede estatus, fama, riqueza y bienes mundanos a ciertos Kuffar (incrédulos) y Fussaq (transgresores) como recompensa por algunas de sus buenas acciones, independientemente de que sean actores, cantantes, modelos, deportistas, etc.

Muchos de ellos hacen públicas sus contribuciones benéficas, su ayuda humanitaria, sus actividades de voluntariado, la adopción de niños de países devastados por la guerra y sus esfuerzos por salvar el planeta o proteger especies en peligro de extinción. Sin embargo, los incrédulos solamente serán recompensados por sus buenas acciones en este mundo.

Lamentablemente, esta reverencia y fascinación por las celebridades constituye hoy en día una deficiencia muy común entre muchos musulmanes, quienes son seducidos por el carisma, el estatus, la fama, el poder o las habilidades deportivas de estas personas. Con frecuencia escuchamos a musulmanes glorificar a actores, deportistas y otras celebridades. En el idioma inglés incluso se ha acuñado la expresión hero-worship, que significa una admiración excesiva e inmoderada hacia una persona.

Debemos reflexionar sobre nuestra propia obsesión, reverencia y fascinación, así como sobre la de nuestros hijos, por las estrellas del del deporte, cine y otras personas que se han negado a creer en Al’lah Ta’ala. En ocasiones, hay pósteres de estas celebridades en nuestros hogares y fotografías de ellas en nuestros teléfonos. También se gasta una gran cantidad de dinero para conocerlas, tomarse fotografías con ellas y obtener sus autógrafos. Los fanáticos se visten como ellas, se hacen los mismos cortes de cabello y tratan de imitarlas en todo lo que hacen. Incluso algunas de nuestras hijas llegan a obsesionarse con esos deportistas y actores.

Mulá Alí Qari (rahimahul’lah) dice:

«Aquel musulmán que respeta y honra a quienes albergan Kufr y Shirk en sus corazones corre un gran riesgo de perder su imán (fe), porque ese respeto y honor se están dedicando a alguien que no tiene respeto ni honor por Al’lah Ta’ala debido a su incredulidad».

Es un hecho que la condición de algunas personas al fallecer fue tal que, en el momento de su muerte, mencionaron los nombres de sus ídolos o estrellas, pero no pudieron mencionar el nombre de Al’lah Ta’ala ni recitar la Kalima debido a la veneración o «hero-worship» que sentían por alguien que se opone y se rebela contra Al’lah Ta’ala.

Al’lah Ta’ala dice en el Sagrado Corán:

«¡Oh, creyentes! No toméis como amigos a enemigos Míos y vuestros, dándoles muestras de afecto, siendo así que no creen en la Verdad que ha venido a vosotros. Expulsan al Enviado y os expulsan a vosotros porque creéis en Al’lah, vuestro Señor».

[sura Al-Mumtáhinah, aleya 1]

Que Al’lah Ta’ala nos conceda la capacidad de elegir modelos piadosos e íntegros para nosotros y nuestros hijos, y que nos proteja de reverenciar a quienes transgreden Sus leyes y las bellas enseñanzas del Mensajero de Al’lah ﷺ.

Traducido y ligeramente editado de un artículo de Mawlana Yunus Patel (rahimahul’lah).