Nuestro amado Profeta Muhammad ﷺ predijo que, a medida que el Día del Juicio Final (Quiyamah) se acerque, los terremotos serán cada vez más frecuentes, una profecía que estamos viendo hacerse realidad con nuestros propios ojos. Esta es una de las señales de la cercanía de la Hora.

El Mensajero de Al’lah ﷺ dijo:

لَا تَقُومُ السَّاعَةُ حَتَّى تَكْثُرَ الزَّلَازِلُ

«La Hora no llegará hasta que aumenten los terremotos.»

(Sahih Bujari)

En otra narración se ha mencionado que:

«La Hora no llegará hasta que el conocimiento [espiritual] sea retirado, aumenten los terremotos, el tiempo parezca pasar más rápidamente, aparezcan las tribulaciones, aumente el Haryy —es decir, la masacre— y la riqueza abunde entre ustedes hasta desbordarse».

[Sahih Bujari #1036]

¿Por qué suceden los terremotos y las catástrofes naturales?

El musulmán debe comprender que los terremotos y las demás catástrofes naturales no ocurren por casualidad. Todo cuanto sucede acontece por el decreto (Qadr) de Al’lah Ta‘ala, Quien posee una sabiduría y una justicia perfectas.

Al’lah Ta‘ala, el Todopoderoso dice:

مَا أَصَابَ مِن مُّصِيبَةٍ فِي الْأَرْضِ وَلَا فِي أَنفُسِكُمْ إِلَّا فِي كِتَابٍ مِّن قَبْلِ أَن نَّبْرَأَهَا ۚ إِنَّ ذَٰلِكَ عَلَى اللَّهِ يَسِيرٌ

«No sucede ninguna desgracia en la Tierra, ni a ustedes los azota adversidad alguna, sin que esté registrada en un Libro antes de que suceda. Eso es fácil para Al’lah.»

(Sura Al-Hadid, 57:22)

El Corán y el Hadiz también enseñan que las calamidades pueden tener diferentes propósitos según la sabiduría de Al’lah: pueden ser una prueba para fortalecer la fe del creyente, una expiación de sus pecados, una advertencia para que la humanidad regrese a la obediencia o, cuando Al’lah así lo decreta, un castigo para quienes persisten en la desobediencia.

Al’lah Ta‘ala, el Altísimo dice:

ظَهَرَ الْفَسَادُ فِي الْبَرِّ وَالْبَحْرِ بِمَا كَسَبَتْ أَيْدِي النَّاسِ لِيُذِيقَهُم بَعْضَ الَّذِي عَمِلُوا لَعَلَّهُمْ يَرْجِعُونَ

«Se puede ver la devastación en la Tierra y en el mar como consecuencia de las acciones del ser humano. Han de padecer el resultado de lo que cometieron; quizás así recapaciten.»

(Sura Ar-Rum, 30:41)

Sin embargo, no nos corresponde afirmar que una catástrofe específica sea un castigo por determinados pecados. Solo Al’lah Ta’ala conoce plenamente la realidad y la sabiduría detrás de cada acontecimiento.

Lo que sí sabemos con certeza es que toda calamidad debe llevar al creyente a incrementar su arrepentimiento (Tawbah) su petición de perdón (Istighfar) su paciencia, su confianza en Al’lah Ta‘ala y sus buenas obras.

¿Qué ocurre con quienes son afectados?

Desde la perspectiva islámica, quienes son alcanzados por una calamidad pueden encontrarse, de manera general, en cuatro situaciones.

  1. Los creyentes que fallecen pueden ser contados entre los mártires (Shuhadá). Su sufrimiento expira sus pecados y elevará su rango ante Al’lah Ta‘ala.
  1. Los incrédulos (Kafir) que mueren sin fe (Iman) enfrentarán el juicio de Al’lah, y el sufrimiento de esta vida será el comienzo de un castigo.
  1. Los creyentes que sobreviven reciben una prueba. Si permanecen pacientes y aceptan el decreto de Al’lah, obtendrán una enorme recompensa.
  1. Los desobedientes reciben una advertencia y una oportunidad para arrepentirse y regresar a Al’lah antes de que sea demasiado tarde.

¿Qué deberíamos hacer nosotros?

Las calamidades no deben producir únicamente tristeza o conmoción. Deben impulsarnos a reflexionar y a acercarnos más a Al’lah Ta‘ala.

1. Reafirmar nuestra fe

Debemos recordar que Al’lah es el Creador y el Gobernante absoluto del universo. Todo ocurre bajo Su decreto, y aunque no comprendamos Su sabiduría, sabemos que jamás decreta injusticia.

2. Aceptar

Aceptar que el terremoto fue consecuencia de la desobediencia a Al’lah Ta’ala. El creyente no debe preocuparse por juzgar por qué una calamidad ocurrió sobre un pueblo determinado, sino cada individuo debe pensar:

«De todas las personas desobedientes, yo soy el primero de la lista. Fue por mi desobediencia que ocurrió este terremoto».

En lugar de señalar a otros, debemos examinar nuestro propio estado y decir:

«Yo soy quien más necesita arrepentirse. Debo revisar mis acciones y volver sinceramente hacia Al’lah.»

3. Introspeccionar

Cuando la tierra tiembla, también tiembla el corazón. Convierte ese temor en una oportunidad para acercarte a Al’lah Ta‘ala.

Reflexiona sobre tus pecados e incrementa tu Tawbah y tu Istighfar. Agradece que Al’lah te haya concedido una nueva oportunidad para cambiar antes de que llegue la muerte.

4. Recordar el Día del Quiyamah

Después de experimentar un terremoto, recuerda el gran terremoto del Día del Juicio.

Al’lah Ta‘ala, el Altísimo dice:

إِذَا زُلْزِلَتِ الْأَرْضُ زِلْزَالَهَا • وَأَخْرَجَتِ الْأَرْضُ أَثْقَالَهَا

«Cuando la Tierra sea sacudida por el gran terremoto y expulse su carga [haciendo surgir a los muertos de sus tumbas]».

Ese día será mucho más intenso que cualquier terremoto de este mundo. Recordarlo fortalece la fe y nos prepara para el encuentro con nuestro Señor.

5. Rectificar nuestras vidas

Las calamidades deben impulsarnos a abandonar los pecados, cumplir mejor con nuestras obligaciones, aumentar nuestras buenas obras y aprovechar el tiempo que Al’lah aún nos concede.

No esperemos otra calamidad para arrepentirnos. Hoy seguimos con vida. Esa es una inmensa bendición.

También debemos invitar a nuestros familiares, amigos y a la comunidad, con sabiduría y buenos modales, a regresar a la obediencia de Al’lah Ta‘ala.

Suplicar por los afligidos

Rasulul’lah ﷺ nos enseñó a tener misericordia de quienes sufren.

Hagamos Dua por quienes han sido afectados. Pidamos a Al’lah Ta‘ala que conceda paciencia a quienes perdieron seres queridos, cure a los heridos, facilite el rescate de quienes permanecen atrapados, alivie el sufrimiento de los damnificados y tenga misericordia de los creyentes que han fallecido.

Donar generosamente

Quienes están lejos también pueden colaborar mediante la caridad (Sadaqah), ofreciendo ayuda económica o cualquier recurso que alivie las necesidades de los damnificados.

El Mensajero de Al’lah ﷺ dijo:

«En verdad, la Sadaqah extingue la ira del Señor y previene una mala muerte.»

(Tirmidhi)

Reflexión final

Los terremotos y las demás catástrofes naturales nos recuerdan la fragilidad de la vida y el inmenso poder de Al’lah Ta‘ala.

Cada calamidad debe impulsarnos a fortalecer nuestra fe, aumentar nuestra obediencia, abandonar los pecados, hacer abundante Tawbah e Istighfar y prepararnos para el Día en que compareceremos ante nuestro Señor.

En lugar de preguntarnos únicamente: «¿Por qué ocurrió esta calamidad?», el creyente debería preguntarse:

«¿Qué quiere Al’lah Ta‘ala que aprenda de ella?»

Quien reflexiona de esta manera convierte una prueba en un medio para acercarse más a su Señor.

Que Al’lah Ta‘ala haga de estas calamidades un motivo para aumentar nuestra fe, aceptar nuestro arrepentimiento y guiarnos firmemente por el sendero recto y que proteja a toda la umma de las pruebas visibles y ocultas. Amín.