La paciencia (Sabr) es difícil…

Esperar ese empleo, esa propuesta de matrimonio, la noticia de que vas a tener un bebé o que el negocio prospere… Es duro. Es difícil simplemente esperar mientras ves a otros conseguir aquello que tú deseas tan desesperadamente.

Como seres humanos, somos impacientes por naturaleza; llevamos en nuestro ADN el deseo de obtener las cosas rápidamente, de tenerlas ya. Verse obligado a esperar por aquello que escapa a nuestro control puede resultar angustioso.

Pero Al·lah (Ta’ala, el Todopoderoso) es sumamente Misericordioso. No solo nos recompensa por nuestra paciencia durante la espera, sino que también nos concede aquello que anhelamos en el momento más oportuno. Y muchas veces, en respuesta a nuestras súplicas (Dua), Al·lah aleja de nosotros alguna calamidad que estaba por alcanzarnos o nos concede algo mucho más valioso que, por nuestra limitada perspectiva, no habíamos sido capaces de reconocer.

Al·lah Ta’ala está con nosotros mientras aguardamos pacientemente a que nuestra súplica (Dua) sea respondida o a que llegue el fin de una dificultad.

Que Al·lah Ta’ala te conceda todo el bien y responda a tus súplicas de la mejor manera.