Hoy se cumplen tres años desde que comenzó esta etapa de horror en Gaza.
Tres años de gobiernos que dicen “condenar” mientras sus relaciones comerciales y políticas continúan. Tres años de discursos solemnes ante el Mundo sobre derechos humanos, derechos de los niños y derechos de las mujeres, mientras la realidad de Gaza parece quedar fuera de esos mismos principios.
Observar los acontecimientos de los últimos tres años ha sido muy doloroso. Cada día trae consigo un nuevo horror, una atrocidad inimaginable. Masacres incesantes, asesinatos y crímenes atroces han provocado una cifra de muertes abrumadora.
Más de 74,000 palestinos, entre ellos 21,000 niños y 12,000 mujeres, han sido asesinados y han caído como mártires. Además, dado que miles de personas siguen desaparecidas bajo los escombros, la cifra real de fallecidos podría ser considerablemente mayor. Más de 64,000 niños han quedado huerfanos, más de 175,000 personas han resultado heridas y más de 2 millones han sido desplazadas de sus hogares.
Desde que entró en vigor el «alto el fuego», el 10 de octubre de 2025, se han asesinado a al menos 1,460 palestinos y otros 5,116 han quedado heridos.
No es un aniversario para conmemorar. Es un recordatorio de cuánto tiempo el mundo ha decidido mirar para otro lado.
Tres años después, la pregunta sigue siendo la misma: ¿qué hiciste tú?
Detengámonos un momento y preguntémonos: ¿Cuántas veces hemos levantado nuestras manos ante Al·lah para suplicar por nuestros hermanos y hermanas en Gaza? ¿Cuántas veces hemos llorado por ellos en nuestras súplicas? ¿Nos ha cambiado Gaza? ¿Nos hemos acercado más a Al·lah? ¿Qué estamos haciendo realmente para apoyar a nuestros hermanos y hermanas y contribuir a poner fin a esta opresión?
Que Al·lah Ta’ala acepte a los mártires, sane a los heridos, libere a los encarcelados, consuele a quienes han perdido a sus seres queridos y acelere el alivio y la victoria para nuestros hermanos y hermanas oprimidos en Palestina.

