De niño, Abdul·lah bin Mas’ud (radiyal·lahu anhu, que Al·lah esté complacido con él) solía pastorear las cabras de Uqbah bin Abi Mu’ait, uno de los líderes de los Qureish.
En una ocasión, durante los primeros tiempos del Islam, mientras pastoreaba un rebaño de cabras, el Profeta Muhammad ﷺ y Abu Bakr (radiyal·lahu anhu) pasaron por allí y le preguntaron:
—¡Oh, joven! ¿Tienes leche para ofrecernos?
Abdul·lah bin Mas’ud (radiyal·lahu anhu) respondió:
—Sí, tengo, pero me la han confiado y no puedo ofrecérsela a ustedes.
Entonces, el Profeta Muhammad ﷺ le preguntó:
—¿Tienes una cabrita joven que aún no se haya apareado?
Aunque aquella cabra no podía dar leche, Rasulul·lah ﷺ pasó sus benditas manos sobre sus ubres mientras hacía Dua, y milagrosamente la leche comenzó a fluir de inmediato.
Abu Bakr (radiyal·lahu anhu) trajo una piedra hueca para llenarla de leche. Ambos bebieron y luego le ofrecieron un poco a Abdul·lah bin Mas’ud (radiyal·lahu anhu). Después, el Profeta Muhammad ﷺ ordenó a las ubres:
—¡Basta!
Al instante, las ubres dejaron de producir leche.
Tiempo después, Abdul·lah bin Mas’ud (radiyal·lahu anhu) se acercó al Profeta Muhammad ﷺ y le pidió:
—Enséñame esas palabras que recitaste.
El Profeta Muhammad ﷺ puso sus benditas manos sobre su cabeza y le dijo:
—Que Al·lah tenga misericordia de ti. Ciertamente, eres un joven con gran potencial para adquirir el conocimiento del Islam.
Fue en esta ocasión cuando Abdul·lah bin Mas’ud (radiyal·lahu anhu) aceptó el Islam de las benditas manos de Rasulul·lah ﷺ. A partir de entonces, continuó aprendiendo de Rasulul·lah ﷺ hasta memorizar setenta suras del Glorioso Corán directamente de él.
[Musnad Ahmad: 3598, 3599 y 4412; Musnad Abi Ya’la]
Lecciones
1. A pesar de que su empleador no estaba presente y de que ni siquiera se habría enterado si hubiera ofrecido la leche al Profeta Muhammad ﷺ y a Abu Bakr (radiyal·lahu anhu), Abdul·lah bin Mas’ud (radiyal·lahu anhu) no traicionó la confianza que se le había depositado. Al contrario, demostró una gran honestidad y confiabilidad. Además, este incidente ocurrió incluso antes de que aceptara el Islam. Esto debe servir de inspiración para los empleados y para todos en general, recordándonos que, independientemente de si alguien observa nuestras acciones o no, debemos mantener siempre la honestidad y la confiabilidad.
2. Existen numerosos casos en los que Al·lah Ta’ala (el Todopoderoso) permitió que ocurrieran sucesos milagrosos por medio del Profeta Muhammad ﷺ, acontecimientos que trascendían toda explicación lógica. Este incidente es un claro ejemplo de ello. Asimismo, cada aspecto del Profeta Muhammad ﷺ es bendito, incluyendo su forma de vivir y su noble estilo de vida. Quien adopte su estilo de vida y siga su bendita sunna disfrutará, sin duda, de grandes bendiciones de Al·lah Ta’ala y presenciará manifestaciones de Su ayuda y misericordia en su vida.
Este artículo fue publicado gracias a la colaboración de USWATUL MUSLIMAH.

