Si crees que puedes lograr algo, entonces trabajar para alcanzar esa meta ya no te parecerá imposible. Se convertirá en un camino con propósito, no en una carga. Por lo tanto, cree que puedes ser mejor que ayer. Cree que puedes cerrar los capítulos que te hirieron y abrir otros nuevos, llenos de crecimiento, esperanza y sanación. Cree que tu historia aún puede cambiar para mejor.

Si alguien te ridiculiza o te juzga por tu pasado, no le des importancia. Ya no eres quien eras y no tienes la obligación de explicar tu transformación a nadie. Lo que digan los demás nunca debería dictar el ritmo de tu vida. Este es tu camino, y Al’lah Ta’ala te ha dado el poder de superarte, mejorar y recorrer tu camino en la vida en cualquier momento.

Cuando te critiquen, sonríe; no por arrogancia, sino con una confianza serena, porque sus palabras a menudo reflejan sus propias inseguridades. Tú, en cambio, estás creciendo. Estás evolucionando. Y tu progreso se hará notar, incluso si proviene de las lenguas de quienes no comprenden tu situación.

En el camino, puedes encontrarte con muchas dificultades, pero no debes darte por vencido. De hecho, a veces esos momentos difíciles son necesarios. Revelan quién eres realmente, la fuerza que Al’lah ha puesto en ti y cuán alto puedes llegar una vez que te liberes de lo que una vez intentó destruirte.

Así que cree. Cree en el plan de Al’lah, cree en tu camino, cree en la persona en la que te estás convirtiendo. Cuando la fe se asienta en tu corazón, todo lo demás comienza a encajar, Insha Al’lah.