Sariy Saqati (rahimahul’lah) es un santo reconocido del siglo II del islam. Fue discípulo de grandes Muhaddizin, como Fudeyl Bin Iyad y Abu Bakr Bin Aiyash (rahimahumal’lah). [Siyaru Alamin Nubala vol. 12 pág. 185]

Sariy (rahimahul’lah) mencionó el siguiente incidente que lo llevó a aborrecer el mundo material y a alcanzar una gran cercanía a Al’lah Ta‘ala.

Afirma: «Todo esto que disfruto (refiriéndose a su especial relación con Al’lah Ta‘ala) es gracias a las bendiciones de Maruf Karji (rahimahul’lah)». En una ocasión, regresaba de la oración del Eid cuando vi a un niño desaliñado junto a Maruf (rahimahul’lah).

Al encontrarlos, le pregunté a Maruf (rahimahul’lah): “¿Quién es?”. Respondió: “Vi a los niños jugando y noté que este niño estaba de pie (a un lado), con el corazón roto. Cuando le pregunté: ‘¿Por qué no juegas tú también?’, dijo: ‘Soy huérfano (es decir, quizás la tristeza de no tener padres y estar solo le impidió jugar con los niños y ser feliz)’”.

Le pregunté a Maruf (rahimahul’lah): “¿Qué piensas hacer con él?”. Respondió: “Tal vez recolecte algunas piezas de dátiles a cambio de los cuales el niño pueda comprar nueces y encontrar algo de felicidad”.

Al oír esto, le dije a Maruf (rahimahul’lah): “Déjamelo, ya que mejoraré su condición”. Maruf (rahimahul’lah) exclamó: “¿De verdad lo harás?”. Cuando afirmé que sí, me dirigió una súplica: “¡Llévatelo, y que Al’lah, el Altísimo, te bendiga con la riqueza de tu corazón!”. Esta súplica que me hizo es tal que, a mi juicio, es más valiosa que el mundo entero. [Hilyatul Awliya vol. 8, pág. 181]

Al’lah Ta‘ala aceptó esta súplica de Maruf (rahimahul’lah) para que Sariy Saqati (rahimahul’lah) fuera bendecido con la riqueza del corazón. Por lo tanto, la Dunya carecía de valor dentro del corazón de Sariy Saqati (rahimahul’lah).

Lecciones:

  1. En el incidente mencionado, vemos que cuando el gran santo, Maruf Karji (rahimahul’lah), vio al niño huérfano triste y desconsolado el día del Eid, no pudo ignorar su difícil situación ni pasar por alto su angustia. Más bien, la compasión, el amor, la bondad y la simpatía que albergaba en su corazón lo impulsaron a hacer todo lo posible por brindarle algo de felicidad. Sin embargo, Maruf (rahimahul’lah) aparentemente no poseía riquezas en ese momento, por lo que buscaba la manera de ganar dinero para comprar nueces como regalo para el niño.
  2. Cuando Sariy (rahimahul’lah) vino posteriormente y ofreció su ayuda, gracias a su compasión y generosidad, obtuvo la súplica del corazón de Maruf Karji (rahimahul’lah). En palabras de Sariy (rahimahul’lah), esta súplica se convirtió en el medio para que Al’lah, el Todopoderoso, le otorgara la riqueza del corazón (piedad y satisfacción).
  3. Se relata en un hadiz que el Mensajero de Al’lah ﷺ dijo: “La acción más querida por Al’lah, después de las acciones Fard (obligatorias), es la de llevar felicidad al corazón de un creyente”. [Tabrani – Maymauz Zawa-id #13740]
  4. Así como nos gusta disfrutar del Eid, nuestros hermanos y hermanas musulmanes menos afortunados también desean disfrutar del día de Eid. Si Al’lah nos ha concedido los medios, mostrémosles bondad y generosidad para que también disfruten de este día de felicidad. Especialmente si tenemos familiares menos privilegiados, abrámosles nuestro corazón y dediquémosles nuestro tiempo. En este mes de Ramadán, cada céntimo gastado tendrá su recompensa multiplicada.
  5. Además, si tenemos familiares que no tienen adónde ir el día del Eid, como suele ocurrir con los ancianos (abuelos, hermanos, etc.), abrámosles también nuestros hogares. Recibámoslos y mostrémosles amor y cariño. ¡Quién sabe quién podría hacer una súplica por nosotros, y esta súplica será un punto de inflexión en nuestras vidas!
Este artículo fue preparado gracia a la colaboración de USWATUL MUSLIMAH.

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