Muharram se deriva de la palabra “Haram”, que significa literalmente “prohibido”. ¿Qué era lo que estaba prohibido durante este mes? La batalla. No somos jefes de Estado que puedan declarar la guerra a otros países, pero todos tenemos nuestros propios campos de batalla en el hogar, la familia, el lugar de trabajo e incluso en nuestros vecindarios.
La mayoría de nosotros vivimos a un ritmo tan frenético que, cuando llegamos a casa del trabajo, estamos cansados y estresados. Es en ese momento cuando suelen surgir la impaciencia y la intolerancia, y terminamos discutiendo con nuestra pareja o con nuestros hijos. Algo valioso que podemos hacer es recordar quiénes son ellos y lo que significan para nosotros. Muchos no nos llevamos bien con los miembros de la familia, guardando rencores, ya sean reales o imaginarios. Debemos ser conscientes de que todos somos diferentes y únicos, y que todos somos siervos de Al’lah Ta’ala, el Todopoderoso.
Llega el final de diciembre y todos hacen propósitos; como musulmanes, olvidamos fácilmente que Muharram es el primer mes de nuestro año. Ahora es el momento de reflexionar y decidir hacer lo mejor. Sabemos que seremos juzgados por nuestras intenciones, así que procuremos mantener solo buenas intenciones durante el resto del año, Insha Al’lah.
En el tormentoso mar de la vida, a menudo hemos sido sacudidos, pero con la conciencia de Al’lah podemos mantener la cabeza fuera del agua.
El Imam al-Ghazali (rahimahul’lah) dijo:
“El creyente es como un barco y el mundo es como el agua. Mientras el agua permanezca fuera del barco, este podrá navegar. Una vez que el agua entre en el barco, este se hundirá. Así que navega por el mundo, pero no dejes que la Dunya entre en tu corazón y te hunda”.
Usemos este período para reflexionar, resolver y encaminarnos hacia lo que realmente estamos destinados a ser.
Versión original publicada por: Jamiatul Ulama (KZN)

