Tu fama puede hacer que los demás se fijen en ti, pero tu carácter es lo que te permite permanecer ahí.
El dinero puede allanar caminos.
El talento puede abrir puertas.
El conocimiento puede darte voz.
La confianza puede llevarte a lugares en los que alguna vez soñaste estar.
Pero, una vez allí, la gente empieza a ver más allá de lo que eres capaz de hacer.
Se fija en cómo hablas cuando no tienes nada que ganar.
En cómo tratas a quienes no pueden ofrecerte ningún beneficio.
En cómo reaccionas cuando te corrigen.
En si el éxito te hace sentir agradecido o te vuelve arrogante.
En si tu conocimiento ha ablandado tu corazón o simplemente ha multiplicado tus palabras.
Un don puede impresionar a los demás desde la distancia, pero el carácter se revela de cerca.
Tu talento es un regalo de Al·lah.
Haz que tu carácter sea un reflejo de tu gratitud por ese regalo.
— Athaar
