El regalo del tiempo es una bendición muy valiosa de Al’lah Ta’ala. Es un favor que no podemos atesorar ni evitar que transcurra. Por esta razón decimos: «El tiempo no espera a nadie».
Una analogía para apreciar el tiempo y la vida es la de un cubo de hielo que se derrite lentamente, minuto a minuto, segundo a segundo, respiro a respiro. Sin embargo, existe una diferencia notable: el hielo sí podemos recuperarlo poniendo el agua en el congelador, pero nada puede «congelar» nuestras vidas. Por lo tanto, la vida es un recurso que debe ser aprovechado ahora.
Al examinar cuidadosamente nuestras vidas, nos daremos cuenta de que existen muchas actividades que nos roban el tiempo. Tomemos como ejemplo el fútbol. Reflexionemos por un momento: ¿cuántas personas en el mundo pasan hoy horas y horas de su valioso tiempo viendo partidos de fútbol? ¿Qué beneficios tangibles obtenemos al verlo? Rara vez tenemos una conversación que no incluya este tema.
Imaginemos cuánto de nuestras vidas desperdiciamos por el fútbol solamente durante una temporada o una campaña del Mundial. ¿Cuánto tiempo desperdiciamos hablando de fútbol, viendo fútbol, escuchando comentarios sobre fútbol y pensando en fútbol? ¿Cuánto tiempo dedicamos a estas actividades y cuánto tiempo dedicamos a Al’lah Ta’ala?
¿Cuánto tiempo pasamos buscando conocimiento religioso o secular que realmente nos beneficie y nos permita ayudar a quienes son menos afortunados o privilegiados que nosotros, asistir a los necesitados y a las personas con discapacidad, y contribuir positivamente a las comunidades en las que vivimos?
El fútbol es solo un ejemplo. Existen muchos otros ladrones del tiempo, como ocuparnos en conversaciones fútiles y chismes, pasar horas fumando narguile (pipa oriental para fumar, también conocida como «shisha o hukkah»), debatir sobre política sin ningún resultado efectivo, entre otros.
Procuremos valorar y utilizar nuestro tiempo de manera productiva, pues se aproxima el día en que compareceremos ante la Corte de Al’lah Ta’ala y se nos preguntará cómo empleamos cada uno de los instantes de nuestras vidas.
Por: Mowlana Muhammad Salim Dhorat, para leer la versión original en ingles: Robbers of Time

