Ha transcurrido más de un año y medio desde que comenzó la guerra en Gaza. La magnitud sin precedentes de la devastación y la destrucción que se ha desatado sobre la población de esta pequeña zona, evoca una profunda compasión y dolor.
Ante estos trágicos acontecimientos, si bien es necesario que todos colaboremos en todo lo que podamos, ya sea mediante súplicas o contribuciones económicas, hay otro punto pertinente que debemos reflexionar.
Si bien el pueblo palestino ha estado en conflicto durante muchas décadas, hubo una época en que muchos de ellos disfrutaban de una vida relativamente normal y pacífica. Sin embargo, esta situación cambió de la noche a la mañana, hasta el punto de que cualquier niño nacido en las fronteras de Gaza durante el último año y medio es un niño que no ha conocido nada más que una vida de guerra.
La mayoría de nosotros disfrutamos de una vida relativamente tranquila y en paz. Aunque la tasa de delincuencia sea alta y existan otros problemas financieros y de seguridad, en general, disfrutamos de una calidad de vida decente. La mayoría de la gente suele comer bien, dormir bien y llevar una vida cómoda, mientras que innumerables personas en todo el mundo pasan hambre, no pueden dormir por miedo y carecen incluso de ropa para cubrirse y un techo que les brinde refugio.
La situación de este mundo es volátil e inestable. De la noche a la mañana, puede cambiar, y una persona puede perder su salud, riqueza, seguridad o, lo peor de todo, su religión e Iman -¡que Al’lah nos salve a todos!-. Por lo tanto, es de suma importancia que continuemos haciendo Dua para obtener Afiyah (alafia).
Con respecto al gran beneficio de pedir Dua por Afiyah, se informa que una vez, durante el período de su califato, Abu Bakr Siddiq (radiyal’lahu anhu) ascendió el mimbar. Entonces comenzó a llorar, y luego dijo: “Rasulul’lah ﷺ se paró en el mimbar durante el primer año (después de la hégira) y comenzó a llorar, y luego dijo: ‘Pidan perdón a Al’lah Ta‘ala y Afiyah, porque, en verdad, después de la generosidad del Yaquin (es decir, la Fe), nadie ha recibido una generosidad mejor que la Afiyah’”. [Sunan Tirmizi #3558]
Se relata de manera similar que el respetado tío de Rasulul’lah ﷺ, Abbas (radhiyal’lahu anhu), fue una vez ante Rasulul’lah ﷺ y le pidió que le enseñara una súplica para pedir. En una narración se menciona que le dijo al Mensajero de Al’lah ﷺ: “¡Oh Mensajero de Al’lah ﷺ! Soy tu tío. Soy mayor y mi muerte se acerca. Enséñame algo que me beneficie ante Al’lah Ta‘ala”. El Mensajero de Al’lah ﷺ le respondió: “Pídele a Al’lah Ta‘ala la Afiyah, tanto en este mundo como en el Más Allá”. [Musnad Ahmad #1766 y #1783]
En otro hadiz, el Mensajero de Al’lah ﷺ mencionó: “‘La súplica hecha entre el Azan y el Iqamah no es rechazada’. Al oír esto, los Sahaba (radiyal’lahu anhum) le preguntaron: ‘¿Qué súplica debemos pedir, Oh, Mensajero de Al’lah ﷺ?’ Él les respondió: ‘Pídanle a Al’lah Ta‘ala la Afiyah, en este mundo y en el Más Allá’”. [Sunan Tirmizi #3594]
Existen muchos otros hadices que hablan sobre la gran virtud de pedir Dua por Afiyah. Sin embargo, es importante comprender que, si bien la palabra Afiyah según el diccionario de la RAE se traduce a menudo como «alafia», esta traducción no refleja la amplitud de este término árabe. Al explicar el significado de Afiyah, el renombrado Muhaddiz, Imam Nawawi (rahimahul’lah), menciona: “Proviene de esas palabras que son abarcativas, y se refiere a repeler todo tipo de condiciones desagradables, ya sea en el ser físico o espiritual, y ya sea en relación con el Din, el Dunya o la Ajirah”. [Sharhun Nawawi – Sahih Muslim vol. 2, pág. 84]
Entre las súplicas sunna para la Afiyah se encuentra la siguiente súplica:
اَللّٰهُمَّ إِنِّيْ أَسْأَلُكَ الْمُعَافَاةَ وَالْعَافِيَةَ فِي الدُّنْيَا وَالْآخِرَة
¡Oh Al’lah! Te pido perdón y te pido alafia en este mundo y en el Más Allá. [Tabrani – Maymauz Zawaid #17332]
Otra súplica asombrosa para la Afiyah es la siguiente:
اَللّٰهُمَّ اغْفِرْ لِيْ وَارْحَـمْنِيْ وَعَافِنِيْ وَارْزُقْنِي
¡Oh Al’lah! Perdóname, derrama sobre mí Tu divina misericordia, concédeme alafia y bendíceme con sustento.
Se relata que cuando el Mensajero de Al’lah ﷺ le enseñó esta súplica a un Sahabi, mientras mencionaba cada una de las cuatro palabras de la súplica, cerró un dedo, (desde el meñique hasta el indice) sus cuatro dedos estaban cerrados, excepto el pulgar. Luego el Mensajero de Al’lah ﷺ le dijo: “Estas cuatro súplicas encierran para ti toda la bondad para tu Din y tu Dunya”. [Sahih Muslim #6851]
El Mensajero de Al’lah ﷺ también nos enseñó la siguiente súplica para asegurar la Afiyah que podamos disfrutar:
اَللّٰهُمَّ إِنِّيْ أَعُوْذُ بِكَ مِنْ زَوَالِ نِعْمَتِكَ وَتَـحَوُّلِ عَافِيَتِكَ وَفُجَاءَةِ نِقْمَتِكَ وَجَـمِيْعِ سَخَطِك
¡Oh Al’lah! me refugio en Ti de la pérdida de Tu favor, de la transformación de Tu alafia (en dificultades y penurias), de Tu castigo repentino y de todo tipo de Tu ira. [Sahih Muslim #6943]
Finalmente, el Imam Nawawi (rahimahul’lah) mencionó la siguiente súplica beneficiosa que podemos hacer en estos tiempos difíciles, ya que nos beneficiará a nosotros y a toda la umma en general:
اَللّٰهُمَّ إِنِّيْ أَسْأَلُكَ الْعَافِيَةَ الْعَامَّةَ لِيْ وَلِأَحْبَابِيْ وَلِـجَـمِيْعِ الْمُسْلِمِيْن
¡Oh, Al’lah! De hecho, te pido completa Afiyah (alafia) para mí, para mis seres queridos y para todos los musulmanes en general. [Sharhun Nawawi – Sahih Muslim vol. 2, pág. 84]
Este artículo fue preparado gracias a la colaboración de USWATUL MUSLIMAH.

