Podríamos pensar que la «buena vida» es aquella libre de dificultades: una vida cómoda, sin preocupaciones y llena de lujos.

Sin embargo, la verdadera «buena vida» no necesariamente está libre de dificultades. Quienes disfrutan de ella pueden experimentar algunas de las mayores adversidades de este mundo. A pesar de las dificultades y de las graves enfermedades que puedan padecer, sus corazones permanecen en paz. Están satisfechos con el decreto de Al·lah.

Puede que posean muy pocos bienes materiales, pero sus corazones rebosan de Iman (fe) y de amor por Al·lah.

Nuestro amado Profeta ﷺ es quien mejor personificó esta realidad. Él ﷺ poseía muy poco de los bienes de este mundo: dormía sobre una estera sencilla que dejaba marcas en su bendita espalda; sin embargo, vivió la mejor de las vidas.