Cuando la soledad pese sobre tu corazón, recuerda a Adam/Adán (la paz sea con él), creado solo y enviado a la tierra sin más compañía que su Señor.

Cuando el mundo deje de tener sentido y la razón se quiebre en preguntas, recuerda a Nuh/Noe (la paz sea con él), que levantó un arca en tierra firme, confiando sin cuestionar.

Cuando el rechazo sea total y la mayoría se niegue a escuchar, recuerda a Hud (la paz sea con él), que advirtió con paciencia a un pueblo enceguecido por su soberbia.

Cuando las señales sean claras pero aun así negadas, recuerda a Salih (la paz sea con él), cuya verdad fue rechazada incluso ante el milagro manifiesto Cuando incluso tus padres se alcen contra tu fe, recuerda a Ibrahim/Abraham (la paz sea con él), a quien su propio padre condujo hacia el fuego, sin que su certeza vacilara.

Cuando la corrupción se normalice a tu alrededor, recuerda a Lut/Lot (la paz sea con él), que permaneció íntegro en un pueblo que había perdido el rumbo.

Cuando pierdas a quien amas y el llanto se vuelva tu lenguaje, recuerda a Yaqub/Jacob (la paz sea con él), cuya paciencia sostuvo su corazón en la ausencia sin perder la esperanza.

Cuando el dolor venga de la sangre que te une, recuerda a Yusuf/José (la paz sea con él), traicionado por quienes llamaba hermanos.

Cuando la verdad sea rechazada y la burla te rodee, recuerda a Shuayb/Jetró (la paz sea con él), que habló con justicia aun cuando fue ridiculizado por los suyos.

Cuando la enfermedad visite tu cuerpo y el dolor lo haga gemir, recuerda a Ayyub/Job (la paz sea con él), cuya paciencia floreció en medio de una aflicción mucho mayor.

Cuando descubras en ti una imperfección física, recuerda a Musa/Moisés (la paz sea con él), cuya misión trascendió incluso las limitaciones de su habla.

Cuando caigas y el peso del error oprima tu pecho, recuerda a Dawud/David (la paz sea con él), cuyo arrepentimiento sincero lo elevó aún más ante su Señor.

Cuando el poder o la abundancia lleguen a tus manos, recuerda a Sulayman/Salomón (la paz sea con él), a quien se le concedió un reino inmenso y aun así permaneció humilde y agradecido.

Cuando te sientas atrapado y no veas salida alguna, recuerda a Yunus/Jonás (la paz sea con él), envuelto en la oscuridad del vientre del pez, donde incluso la noche escuchó su súplica.

Cuando la espera se alargue y tus súplicas parezcan no hallar respuesta, recuerda a Zakariyya/Zacarías (la paz sea con él), que invocó en silencio hasta que la misericordia lo alcanzó.

Cuando seas incomprendido por decir la verdad, recuerda a Isa/Jesús (la paz sea con él), que caminó entre la negación sin abandonar la luz que le fue confiada.

Y cuando el rechazo sea total y el daño venga incluso de los más cercanos, recuerda a Muhammad ‎ﷺ (la paz y las bendiciones sean con él), que respondió al dolor con misericordia y al rechazo con paciencia.

Reflexión

Todos ellos caminaron antes que tú, atravesaron pruebas distintas y cargaron dolores profundos, pero ninguno fue abandonado.

Así como Al’lah estuvo con ellos en cada oscuridad, también está contigo ahora.

Confía, persevera y recuerda: toda prueba tiene propósito y toda paciencia tiene recompensa