Hablar con amabilidad y amor se está convirtiendo en un arte perdido. Vivimos en una época en la que la gente se apresura a corregir, criticar, juzgar y, aún más rápido, responder con dureza. En algún momento del camino, empezamos a creer que ser franco es lo mismo que ser honesto, que alzar la voz da más fuerza a nuestras palabras y que ganar una discusión es más importante que cuidar un corazón.
Sin embargo, Al·lah nos enseñó algo completamente distinto: «Qulū lin-nāsi ḥusnan»: «Hablad a la gente con amabilidad» [Corán 2:83].
Las palabras son cimientos. Construyen o destruyen. Sanan o hieren. Acercan a las personas o las alejan.
Imagina que cada conversación comenzara con la intención de complacer a Al·lah, en lugar de con el deseo de imponer nuestra postura. Imagina que nuestra primera reacción fuera la compasión en lugar de las suposiciones; la comprensión en lugar de la acusación; la gentileza en lugar de la ira.
¿Cuántas relaciones rotas podrían restaurarse? ¿Cuántos corazones podrían volver a Al·lah después de experimentar Su misericordia a través de la manera en que un creyente les habló?
Habla a la gente con amabilidad…
fuente: Athaar
