Una madre que desea destetar a su hijo no le presenta una dieta de alimentos 100% sólidos de un día para otro. Ella entiende que el sistema digestivo del niño no hará frente a un cambio tan repentino y drástico, y por lo tanto hace pequeños ajustes graduales en la dieta.

Del mismo modo, cuando un niño alcanza la edad de la pubertad, inmediatamente se le hace obligatorio ofrecer los cinco Salah diarios, ayunar durante el mes de Ramadán, etc. Si estas adoraciones obligatorias se le introducen de una vez, puede que le resulte difícil hacer un cambio repentino “de un día para otro”. Por lo tanto, los Sahaba (radiyal’lahu anhum) comenzaban adiestrar a sus hijos a realizar Ibadah y adoraciones mucho antes de que alcanzaran la pubertad. Un ejemplo de ello es el ayuno de Ashura.

Rubayyi Bintu Muawiz Bin Afra (radiyal’lahu anha) menciona que el Mensajero de Al’lah ﷺ envió el siguiente mensaje a las diversas localidades de los Ansar de Medina en la mañana de Ashura: “Quien no haya comido nada [todavía], que complete su ayuno, y quien haya desayunado, que complete el día sin comer”.

Rubayyi (radiyal’lahu anha) explica además: “Después de ese (anuncio), nos asegurábamos de ayunar (el día de Ashura, en los años siguientes) e incluso alentábamos ayunar a nuestros niños pequeños también. Les preparábamos juguetes de lana, y cuando alguno lloraba pidiendo comida, le dábamos esos juguete (para entretenerlo) hasta el Iftar”. [Sahih Bujari #1960]

De esta manera, los Sahaba (radiyal’lahu anhum) no sólo se aseguraron de que sus hijos se acostumbraran a los actos de adoración desde pequeños, sino que las adoraciones fueran en realidad una segunda naturaleza para ellos.

En el comentario del hadiz anterior, Imam Nawawi (rahimahul’lah), el gran comentarista de Sahih Muslim, comenta que este hadiz explica la importancia de educar a los niños para que realicen acciones virtuosas y acostumbrarlos a hacer Ibadah. [Sharhun Nawawi – Sahih Muslim vol. 1, pág. 360]

El Mensajero de Al’lah ﷺ también nos ha guiado a educar a nuestros hijos de esta manera gradual y constante. El nos instruyó que debemos animar a nuestros hijos a que ofrezcan sus Salah a la edad de siete años y que se les debe disciplinar por descuidarla cuando ya tengan diez años, enfatizando la importancia de brindarles la educación correcta desde pequeños. [Sunan Abi Dawud #494]

Cuando un árbol es aún un retoño, es fácil guiar su crecimiento y asegurar que crezca recto. Pero si no se cuida, se torcerá, y una vez que se afianza en su curvatura, enderezarlo se vuelve extremadamente difícil.

De igual manera, educar adecuadamente a nuestros hijos para las responsabilidades que enfrentarán más adelante en la vida es en realidad bondad hacia ellos, no crueldad. Si no les inculcamos la forma islámica de comportarnos, vestirnos y hablar, y el hábito de la adoración, desde una edad temprana, pensando que el niño es «demasiado pequeño», entonces, cuando sea grande, puede que sea «demasiado tarde» para corregirlo.

Este artículo fue preparado gracias a la colaboración de USWATUL MUSLIMAH.

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