A veces nos preguntamos por qué Al·lah no nos ha concedido aquello que anhelamos profundamente.
Pero quizás la pregunta no sea solo: «¿Por qué no lo he recibido todavía?», sino también: «¿Estoy preparado para recibirlo?».
Algunas bendiciones conllevan responsabilidad. Requieren paciencia, gratitud, disciplina y la capacidad de conservarlas sin permitir que nos alejen de Al·lah.
Si estuviéramos verdaderamente preparados para recibir cada bendición que pedimos, quizás Al·lah ya la habría puesto en nuestras manos.
Confía en Su tiempo. A veces, la demora no es un rechazo, sino una preparación.
