“Quien no tenga la oportunidad de estar de pie en Arafah, que se detenga en los límites que Al’lah ha establecido.
Quien no pueda pasar la noche en Muzdalifah, que pase la noche en adoración dentro de su hogar, buscando la cercanía y proximidad de Al’lah.
Quien no pueda sacrificar su ofrenda en Mina, que sacrifique sus propias pasiones y deseos para alcanzar ese objetivo sublime.
Y quien no pueda llegar a la Casa (la Kaba) porque se encuentra lejos, que dirija su corazón hacia el Señor de esa Casa, pues Él está más cerca de él que su propia vena yugular”.
— Ibn Rayab al-Hanbali, Lataif al-Ma‘arif, p. 633.