Antiguamente, cuando la gente viajaba para el Hayy, la Umrah o cualquier otro propósito, ya fuera religioso o mundano, lo hacía a pie, a caballo o en camello. Estos viajes eran arduos y podían durar muchos meses. Hoy en día, en cambio, contamos con diversos medios de transporte modernos, como automóviles y aviones, que permiten completar largos viajes en muy poco tiempo.

De igual manera, en el pasado, cuando las personas necesitaban agua, debían transportar sus cubos y extraerla de pozos o ríos lejanos a sus hogares. Tenían que soportar grandes dificultades para realizar tareas básicas. Sin embargo, hoy en día disponemos de redes municipales conectadas a presas y embalses, por lo que basta con abrir el grifo para obtener agua de inmediato y sin esfuerzo.

Dado que las personas de hoy en día no son tan fuertes como las del pasado, Al’lah Ta‘ala nos ha concedido estos medios y nos ha facilitado enormemente la vida, para que no tengamos que soportar grandes dificultades y penurias al cumplir con nuestras obligaciones religiosas y mundanas.*

La gente se ha acostumbrado a la comodidad y la facilidad

La desafortunada condición del ser humano radica en que se ha acostumbrado a la comodidad y al confort, y ya no desea esforzarse, especialmente en lo que respecta al Din, como lo hicieron los Sahabah (radiyal’lahu anhum – que Al’lah esté complacido con ellos) y las personas piadosas del pasado.

Si bien es lícito que el ser humano se beneficie de las comodidades permitidas que Al’lah (Ta‘ala – el Altísimo) le ha concedido, debe comprender y recordar que el propósito de la creación del mundo y de estas comodidades no fue el disfrute desmedido ni la acumulación de riquezas y lujos, sino utilizar el mundo como un medio para obtener la complacencia de Al’lah (Ta‘ala).

La complacencia de Al’lah (Ta‘ala) es el verdadero objetivo de la creación del ser humano y el único camino hacia el éxito eterno. Esta complacencia solo se alcanza cuando la persona cumple los mandamientos divinos en todos los aspectos de su vida, conforme a las enseñanzas de los Ambiya, los Mensajeros (alayhimus salam – que la paz de Al’lah sea con ellos). Para ello, Al’lah (Ta‘ala) envió a los Ambiya (alayhimus salam) al mundo y les reveló libros celestiales, para que enseñaran la religión a la humanidad y la conectaran con Al’lah Ta‘ala.

Con la llegada del Último Mensajero de Al’lah Ta‘ala, todas las religiones y libros celestiales anteriores quedaron abrogados, y la única religión aceptada por Al’lah Ta‘ala es el Islam, que permanecerá hasta el fin de los tiempos.

En un hadiz, el Mensajero de Al’lah ﷺ dijo: !Juro por Aquel en cuyas manos está la vida de Muhammad! No hay persona de esta comunidad que oiga hablar de mí, sea judío o cristiano, y luego muera sin haber aceptado la religión con la que he sido enviado, sin que sea de los que estarán en el fuego del Infierno». [Sahih Muslim, #153]

El método divinamente avalado para adquirir el conocimiento del Din: seguir a los ulemas bien guiados

El Din del Islam se basa en el Corán y la Sunna, transmitidos por los Sahabah (radiyal’lahu anhum). El Mensajero de Al’lah ﷺ le enseñó el Din a los Sahabah, quienes a su vez lo transmitieron a los Tabi‘in (sucesores de los Sahabah), y estos a los Tabi Tabi‘in (sucesores de los Tabi‘in). Esta transmisión encadenada e ininterrumpida del Din, a través de los ulemas bien guiados de cada época, se ha mantenido a lo largo de los siglos hasta nuestros días.

Este método para adquirir el conocimiento del Din mediante los ulemas bien guiados está divinamente avalado por Al’lah (Ta‘ala) y Su Mensajero ﷺ. Para obtener el conocimiento puro y auténtico del Din, no se puede recurrir a personas extraviadas ni adoptar medios ilícitos, pues ello conduce inevitablemente a la distorsión de la religión.

El temor y la preocupación de Rasulul’lah ﷺ por el tiempo en que la gente dejaría de consultar a los ulemas

En el Corán, Al’lah (Ta‘ala) nos ordena consultar a los ulemas piadosos y bien guiados para adquirir la fe correcta. Al’lah (Ta‘ala) dice:

¡Oh, creyentes! Obedeced a Al’lah, al Mensajero y a los Ulil Amr (los poseedores de autoridad y conocimiento entre vosotros)». [sura: An-Nisa, aleya: 59]

Los mufassirín —como Abu Bakr al-Yassas, el Imam al-Alusi y el Imam al-Razi— explican que en esta aleya el término «Ulil Amr» se refiere a los ulemas bien guiados y a los fuqahá de la umma.

El Mensajero de Al’lah ﷺ advirtió a la umma sobre un tiempo previo al Día del Juicio en el que la gente dejaría de acudir a los ulemas bien guiados para adquirir conocimiento religioso. Dijo ﷺ:

Hay tres cosas que temo profundamente para mi umma:

Primero, que debido a la abundancia de riquezas y posesiones materiales, la envidia se propague entre ellos.

Segundo, que comiencen a debatir libremente sobre el Sagrado Corán sin el conocimiento adecuado ni la consulta a los ulemas bien guiados.

Tercero, que dejen de consultar a los eruditos religiosos y no les muestren respeto». [Targuib wa Tarhīb, #176]

Consecuencias de no consultar a los ulemas bien guiados

El mundo avanza a un ritmo vertiginoso en tecnología y desarrollo material y, como consecuencia, la gente ya no desea esforzarse, especialmente en asuntos religiosos ni luchar por su causa. No están dispuestos a humillar su ego ni a dedicar el tiempo y el esfuerzo necesarios para consultar a los ulemas bien guiados en busca de orientación para sus problemas religiosos y mundanos.

Hoy en día, la mayoría de las personas busca respuestas rápidas a problemas complejos recurriendo a Google, videos de YouTube o a los llamados canales de televisión islámicos. Sin embargo, además de los pecados asociados a muchos de estos medios, con frecuencia reciben información errónea sobre el Islam. Como resultado, practican una versión distorsionada de la religión, lo que los conduce a problemas aún mayores.

La destrucción del Islam a través de la IA

Lamentablemente, en la actualidad, las personas han ido más allá de consultar Google y ahora recurren a la Inteligencia Artificial (IA) para obtener soluciones y orientación religiosa.

La aterradora realidad es que se ha demostrado en numerosos casos que la IA produce información completamente errónea sobre el Corán y la Sunna, inventando contenidos y presentando una versión manipulada y fabricada de la religión.

La IA se ha convertido en una herramienta para difundir la religión entre la gente. Como consecuencia, el musulmán común, que carece de suficiente conocimiento y comprensión religiosa, es fácilmente engañado por esta invención moderna, y en el proceso su religión se ve gravemente dañada.

Cabe recordar que las distintas IA a las que la gente recurre son productos de los incrédulos. Ellos las diseñan y programan conforme a sus valores y sistemas de censura. El objetivo de los incrédulos al desarrollar la IA es servir a sus propias agendas, y una de ellas es desviar a los musulmanes y crear confusión en su religión, rompiendo el vínculo entre las masas y los ulemas bien guiados. De este modo, se incentiva a los musulmanes a recurrir a la IA en lugar de acudir a los eruditos.

¿De dónde obtiene la información la IA?*

Cuando se le formula una pregunta, la IA consulta la información con la que ha sido alimentada, proveniente de diversos sitios web, redes sociales y libros disponibles en internet. Entre estas fuentes se encuentran páginas de judíos, cristianos, chiíes, qadíanes y ateos, quienes presentan sus propias versiones y opiniones sobre el Islam. Todos estos grupos carecen de una conexión auténtica con el Islam y, por tanto, transmiten creencias y prácticas erróneas.

Tras evaluar esta información, la IA genera una respuesta propia y la presenta al usuario.

Las «alucinaciones» de la IA en asuntos mundanos y religiosos

Los modelos de lenguaje de gran escala (LLM) están diseñados de tal forma que, cuando no encuentran información suficiente para responder, la «inventan» y la presentan como si fuera un hecho, incluso citando fuentes aparentemente legítimas que en realidad no contienen dicha información. Este fenómeno se conoce como «alucinación».

Se han documentado múltiples casos, tanto a nivel local como internacional, en los que abogados utilizaron IA para preparar argumentos legales. La IA citó sentencias y precedentes que, tras ser verificados, resultaron ser completamente ficticios.

La IA no solo incurre en falsificaciones en asuntos mundanos, sino también en temas religiosos. Un erudito puso a prueba su capacidad para localizar y citar fuentes de la literatura islámica clásica, y concluyó que el margen de error alcanzaba hasta el 50%. Señaló: «En ocasiones, la IA proporciona referencias que no aparecen en los textos originales».

Conclusión

Recurrir a la IA como fuente para fundamentar la propia fe (Din) contradice las enseñanzas del Corán y la Sunna. En lugar de guiar correctamente, este método constituye una receta para la destrucción y desviación de la religión.

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