«Estoy aburrido, demos una vuelta». Poco después, los tripulantes del vehículo salen a recorrer las calles simplemente para combatir el aburrimiento. Pero surge una pregunta: ¿adónde?

En vez de hacer un viaje sin rumbo, ¿por qué no visitar a alguien por el placer de Al·lah Ta’ala?

Abu Hureyrah (radiyal·lahu anhu) narra que el Profeta ﷺ dijo:

«Quien visita a un enfermo o visita a su hermano musulmán por Al·lah, un ángel le anuncia: “¡Qué excelente eres! ¡Qué bendito ha sido tu caminar! Y has preparado para ti una morada en el Paraíso!”».

[Sunan at-Tirmidhi e Ibn Mayah]

Alí (radiyal·lahu anhu) narra que el Profeta ﷺ dijo:

«Cuando un musulmán visita a un hermano musulmán enfermo por la mañana, setenta mil ángeles piden perdón y bendición para él hasta la tarde. Y si lo visita por la tarde, setenta mil ángeles piden perdón y bendición para él hasta la mañana. Además, tendrá un jardín en el Paraíso».

[Sunan at-Tirmidhi, Sunan Abu Dawud, Ibn Mayah y Musnad Ahmad]

Abu Razin Al-Uqayli (radiyal·lahu anhu) narra que el Profeta ﷺ le dijo:

«¡Oh, Abu Razin! Cuando un musulmán sale para visitar a su hermano musulmán, setenta mil ángeles lo acompañan invocando bendiciones sobre él y diciendo: “¡Oh, Al·lah! Así como él ha estrechado este vínculo por Tu causa, concédele Tu Misericordia y Tu Complacencia”».

[Al-Mu’yam al-Awsat, Tabrani]

¡Qué inmensa recompensa por una acción tan sencilla!

Aprovechemos nuestro tiempo libre para visitar a los enfermos, a nuestros familiares y a nuestros hermanos en la fe, especialmente a aquellos a quienes hace mucho tiempo no hemos visto. Que nuestras visitas sean únicamente por amor a Al·lah, buscando Su complacencia y la recompensa prometida en la Otra Vida.

Fuente: Darul Ihsan