Quienes critican constantemente suelen cargar con una profunda inseguridad. No creen en sí mismos, y por eso intentan rebajar a otros de manera enfermiza, como si así pudieran sentirse un poco más grandes. No permitas que su negatividad ni sus palabras te aparten de tus sueños ni de tu propósito.

Habrá personas que distorsionen lo que dices de forma deliberada, porque ya han decidido juzgarte antes de escucharte. Se colocan en un lugar que no les corresponde, como si tuvieran autoridad sobre tu vida, tus decisiones y tu camino.

No te dejes arrastrar por esa oscuridad. Su falta de sinceridad es evidente: buscan atención, buscan provocarte, buscan crear conflictos donde no los hay. Pero recuerda esto: sus palabras hablan más de su interior que de quien eres tú.

Tú no estás para complacer a la gente. Eres responsable ante Al’lah, no ante quienes insisten en malinterpretarte. Y, en el fondo, nunca estuvieron interesados en comprenderte ni en quedar satisfechos.

Duele ver a quienes calumnian sin el menor temor a Al’lah ni al Día del Juicio, incluso dentro de las mezquitas. Pero más triste aún es ver a quienes caen en esa trampa sin darse cuenta.

¿De verdad creen que Al’lah no los observa?

¿Que nada tendrá consecuencias?

¿Que sus actos quedarán en el olvido?

¿Que su libro de obras estará vacío de todo eso?

Viven tratando de convencerse —y de convencer a otros—

No sé… por qué venden su paraíso por unas cuantas aprobaciones pasajeras, por comentarios vacíos de personas que no le beneficiarán para nada en el Más Allá.

Por lo tanto, seguirás sufriendo si reaccionas emocionalmente a todo lo que te dicen. El verdadero poder reside en observarlo todo con lógica; también en la moderación.

Si las palabras te controlan, eso significa que cualquiera puede controlarte.

Respira tranquilo y deja que las cosas pasen.

Recuerda el hadiz: quien cree verdaderamente en Al’lah y en el Último Día, que diga lo justo o que guarde silencio.

   ~Muftí Menk