Había una vez un joven piadoso que viajó lejos de su ciudad natal en busca del conocimiento del Din (religión). Se estableció en un lugar cuyos habitantes le tomaron cariño. Causó tal impresión que pronto toda la zona se llenó de rumores sobre su proverbial piedad y sus impecables modales. Los actos de servicio que siempre estaba listo para rendir y su encomiable carácter se habían convertido en la comidilla de la ciudad.
Ocurrió que en ese mismo lugar vivía una joven de excepcional belleza. Escuchar tanto sobre este joven piadoso la atrajo hacia él e hizo que lo vislumbrara sigilosamente. Se enamoró tanto de él que empezó a planear la manera de conocerlo y expresarle sus sentimientos.
Un día, el joven caminaba por la calle cerca de su casa cuando oyó que alguien lo llamaba. Al girarse y ver a la hermosa joven, bajó la vista de inmediato y se negó a mirarla. Entonces ella le pidió que entrara en su casa diciéndole: “Tenemos algunas cosas (en nuestra casa) que no podemos moverlas. ¿Podrías ayudarnos, por favor?”. El niño siempre estaba dispuesto a ayudar y accedió, pero también les indicó: “Díganle a todos en casa que voy a entrar. Para que las mujeres se puedan mover en otro cuarto por un rato”.
Diciendo esto, entró, movió las cosas y se fue rápidamente. Esto no era en absoluto lo que ella deseaba, pues esperaba que pasara un tiempo con ella en casa. Por lo tanto, tuvo que pensar en otro plan.
Una noche tormentosa, el joven estaba sentado en su casa, estudiando a la luz de la vela. Mientras hojeaba su Kitab (libro), ¡de repente oyó que alguien golpeaba desesperadamente a su puerta! “¿Quién será este visitante en esta noche lluviosa?”. Se levantó, fue a la puerta y, en cuanto la abrió, la misma joven cayó dramáticamente a sus pies, dejándolo confundido. Después de un rato, suplicó: “Vine a tu casa para refugiarme del frío y la lluvia”.
El corazón del joven empezó a latir fuertemente y estaba sin aliento. ¡Había una joven hermosa literalmente acostada a sus pies! Sin embargo, justamente se dio cuenta de que se encontraba en una situación peligrosa y ante un gran desafío para su Iman (Fe). Al voltearse, vio la vela encendida que estaba usando. Corrió rápidamente hacia la vela y sumergió los dedos en la llama, aparentemente entumecido por el dolor e incapaz de percibir el olor de su propia carne asada. La chica lo miró horrorizada.
Al poco rato, el joven recobró el sentido y gritó por el ardor de la llama, y salió huyendo de su casa. Cuando ya había pasado casi gran parte de la noche, regresó a casa y vió que la joven ya no estaba. Alabó a Al’lah, el Altísimo, por haberlo salvado de caer en el pecado y se dijo: “Si no puedo soportar el calor de una pequeña vela, ¿cómo soportaré un fuego alimentado por personas y piedras? ¡No podré!”.
Tras presenciar de primera mano su piedad y temor a Al’lah, el Altísimo, la joven se obsesionó aún más con él. Comprendió también que este joven difícil caería en lo Haram (prohibido). Por lo tanto, si lo quería, tendría que ser de una manera permitida (casarse con él). Así lo habló con su padre, quien aceptó encantado. Entonces su padre se acercó al joven, y él también estuvo feliz de casarse con ella.
[Suwarun Mushriqatun Minas Sabati Alal Iman, pág. 144]
Lecciones
- Cuando una persona se adorna con Taqwa y piedad, toda la creación se siente atraída hacia ella, ya que la Taqwa es la joya del alma, que se aprecia con los ojos del alma.
- Está prohibido y es extremadamente peligroso estar a solas con alguien del sexo opuesto que no sea nuestro Mahram. De hecho, el Mensajero de Al’lah ﷺ explicó que si un hombre y una mujer están a solas, la tercera persona [con ellos] es Sheytan. [Sunan Tirmizi #2165]
- Cuando nos sintamos tentados a pecar, debemos pensar en el Más Allá, y más específicamente en el Yahannam (Infierno). El joven combatió el fuego de su tentación recordándose a sí mismo el fuego del Yahannam.
- Si abandonamos lo Haram por la complacencia de Al’lah Ta’ala, Él nos concederá lo mismo que deseamos, o incluso mejor, de manera permisible, con felicidad, honor y sin culpa de pecado.
Este artículo fue preparado gracias a la colaboración de USWATUL MUSLIMAH.
