¡Cómo desearía ser de aquellos que caminan hacia Mina, recitar el “Labbayk” junto a la multitud, recoger mis guijarros y apedrear a los Yamarat, y recostar mi cabeza sobre las benditas tierras de Muzdalifah!
Cómo anhelo derramar mis lágrimas en las llanuras de Arafah, contemplar la Kaba y realizar el Tawaf.
¡Oh, Al’lah! Así como has puesto en nuestros corazones el anhelo de estar entre quienes has llamado este año, permite que nuestros nombres estén entre los llamados el próximo año. Amin.