La observación del Itikaf durante los últimos diez días de Ramadán fue una práctica continua de Rasulul’lah ﷺ.
La devoción que Rasulul’lah ﷺ le atribuía a esta hermosa sunna puede entenderse por el hecho de que, en una ocasión en que perdió su Itikaf debido a una expedición, observó veinte días de Itikaf en el año siguiente.
Una reclusión tranquila en la mezquita es, de hecho, una excelente manera de comprometerse en la comunicación con Al’lah Ta’ala.
Lejos de la rutina diaria del trabajo, el Itikaf aumenta la proximidad a Al’lah Ta’ala y asegura la purificación interna.
Rasulul’lah ﷺ dijo:
“Quien observe Itikaf durante un día buscando complacer a Al’lah Ta’ala, Al’lah Ta’ala abrirá tres trincheras entre él y el fuego del Infierno, siendo el ancho de cada trinchera la distancia entre los cielos y la tierra”.
[Tabrani]
Otra razón para observar el Itikaf sunna de los últimos diez días es obtener la noche de Qadr. El Itikaf le otorga a uno una gran oportunidad para pasar las noches en adoración, incluso si está dormido.
Si no puedes participar en el Itikaf sunna, te animamos a que por lo menos trates de pasar todas las noches en la mezquita, en compañía de nuestros sabios piadosos.
Nota: Las mujeres también pueden observar el Itikaf en una habitación de sus hogares.
Que Al’lah Ta’ala nos conceda el tawfiq, acepte nuestras adoraciones y esté complacido con nosotros. Amín.